Los cuencos cantores; oriundos de los Himalayas, son también conocidos como los cuencos tibetanos, y cada vez se conocen más en nuestra historia occidental. Sin embargo, el origen y la función primaria de estos cuencos metálicos, junto con sus sonidos fascinantes y etéreos, y su innegable influencia en el cuerpo, mente y alma, aún siguen rodeados de un aura de misterio
El sonido en mí quiere ser oído.
Nació en una profundidad tal que
se abre cada vez más y más,
allí donde mi esencia hecha raíces
en una fuente de antiguos conocimientos,
donde estoy en contacto
con mi YO más profundo.
Desde esta fuente, los arroyos manan
y me alimentan, a mí y a los demás,
con claros sonidos,
con torrentes de vida.
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Cada individuo tiene su propio método y técnica específica para percibir la sensación de bienestar, pero ¿quién conoce el sonido del bienestar?
Todo en la naturaleza consiste en vibraciones audibles, por lo tanto podemos decir que la creación en su conjunto, incluida la humanidad, es música en forma sólida.
De todos los sentidos, el oído es el más preciso y nunca descansa; su efecto es independiente de la conciencia.
La influencia que los sonidos y los ruidos ejercen sobre el cuerpo, la mente y el alma, ha sido seriamente subestimada hasta no hace mucho tiempo. Los efectos colaterales negativos del ruido industrial y de la maquinaria, de los equipos electrodomésticos y de los medios de transporte, entre otros, se hacen cada vez más evidentes al aumentar la irritación, la agresividad, la depresión, el estrés , y el dolor físico y emocional.
El masaje por medio del sonido es, esencialmente, un proceso de profundidad interior, que nos invita a escucharnos, permitiéndonos entrar en contacto con una cualidad interior de confianza. Nos ayuda a recobrar el sentido de autovaloración y promueve los procesos de recuperación física. El camino de la entrega y el encuentro conduce a una conciencia de la eternidad, un sentido del aquí y ahora. Es el tiempo y lugar donde coexisten pacíficamente todas las soluciones y respuestas, con los problemas y preguntas que llenan nuestra realidad.
Si elegimos creer que la vida está colmada de interrogantes y contrariedades, también debemos creer que podemos hallar las respuestas y soluciones en nosotros mismos. Todos poseen la capacidad de lograr la paz para sus espíritus, de penetrar en el silencio y de saber cuál es verdaderamente el oasis de descanso en una era sobrecargada de compromisos. El gran beneficio de escuchar a nuestro corazón, nuestra alma, nuestro yo interior, o como quieras llamarlo, es que lo sabemos, sin ninguna prueba o explicación.
Somos como instrumentos musicales, que si no están afinados correctamente, las habilidades que aprendimos nos llevarán a la frustración y no al éxito. Así como un instrumento bien afinado acaricia los oídos, los masajes por medio de sonidos acarician el cuerpo, la mente y el alma.
En sintonía
con el sonido prístino
de la vida,
los velos desaparecen.

